Es considerada la Catedral más antigua de Aragón y es la catedral enclavada en la localidad más pequeña del territorio español. Fue Sede Episcopal ribagorzana desde la mitad del S.X a mediados del S.XII, desempeñando un importante papel en la organización del Condado Ribagorzano; conservó capítulo catedralicio con rango de colegiata hasta comienzos del S. XIX.
Desde el claustro se puede acceder al antiguo refectorio, que hoy en día es un precioso restaurante.